martes, 21 de noviembre de 2017

El niño llora, relato

No entiendo por qué el niño llora tanto pero sus gritos corren despavoridos por la casa, tropiezan conmigo, se enredan en mi cabello y qué le sucede al niño.
La madre canta con una embarazada dulzura, cada noche ocurre lo mismo: preparo la cena intento evocar francés y entonces el estribillo del infante. No me molesta solo me pregunto por qué tanto llora. Y alguien dirá “Es un niño, los niños lloran así”, entonces debo preguntar “¿Cómo llora usted? ¿Acaso son diferenciables los llantos? ¿Llora usted como un niño? ¿No lloramos todos como niños?”
El canto tararea en el chiquillo y ocurre un silencio, quizá no llore de nuevo sino hasta la madrugada, pero entonces llorara por otra cosa y de nuevo en la madrugada: por qué el niño llora tanto.
Aun pienso en el niño, se ha hecho irremediable, si una noche no lo escucho llorar toda clase de paroxismos se desarrollan en mis nebulosas –que son tantas–, “por qué ya no llora” y entonces gritos gigantescos, pienso “ahora puede continuar la noche”.
Cinco de la tarde, el niño debe estar tomando su siesta. Espero y seguiré esperando, la fila aun no avanza y para qué quiero este chocolate de todos modos.
Risa estridente, asquerosa, mal oyente. Ahora suenan a coro. Risas que lo miran, no dejan de mirarlo, lo asedian hasta que ya es fatalismo. Él que extiende la mano, sus ojos imploran, ruegan, se desploman. Llora porque de qué otra manera podría salvarse. Tiene su mano aun extendida, pero nadie la toma, nadie la mira, todos ríen como vulgares. El rostro se arruga como una tela mojada y exprimida. Derrumba al suelo, no puede alcanzarlo, ya no ve sino torrentes correr de sus ojos. Sentado al suelo piensa, piensa y no logra comprender, las risas pueblan sus oídos, los desprecia a todos del único modo en que puede hacerlo: con mucha tristeza. Porque ellos alcanzan pero él no, porque ellos son gigantescos y él apenas llega a la altura de una mesita de luz.
La anciana dice “Yo le compro el chocolate, niño, pero de quien es usted”. Todos los demás en la fila continúan a risas, y ya no soporto otro minuto en esta escena de circo. Reírse de un niño. Qué mundo este.
El chocolate se quedo pero yo llegue y me preparo café, debe comenzar ya el niño con su tonada.
No lloro, no llora, no ha llorado. Comienzo a preocuparme. ¿Por qué no llora?

–Mi vida, ¿estás bien? ¿Tuviste ese sueño otra vez?
–Sí, pero por qué…
–Shhh, el niño ya no llora porque ya no duele.
–Había olvidado que se nos murió.
–Y de nadie es la culpa.
– ¿Alguna vez pensaste que tal vez lloraba tanto porque fuimos nosotros sus padres?

No le escucho, y ahora, ¿Qué serán de mis noches? ¿Qué se hará el canto de la madre?

domingo, 19 de noviembre de 2017

Love

Mi vida, despierto y te encuentro con mis pestañas adormiladas.
Despierto y te escucho, la melodía entera se me hace nuestra.
Que nací para ti, que te amo enteramente.
Leo y te leo y siento que no hay fresas más que las que muerdo contigo, mi vida no es si no estás conmigo.
Que soy tuya, que sólo habré de ser tuya.
Amado mío.
En mis sueños, en mis pestañas, en mi despertar de cantos a golondrinas.
Me quedo en tus brazos, me cierno a ti.
Que te amo, que te amo.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Ahora somos estudiante de literatura inglesa.

Ahora sí, llegamos al examen oral, paso y solo estamos la profesoea y yo.
Me dice “Jessica?” (todo en inglés claro) y digo “Sí”.
Agregó:
—¿Ya te he dado clase antes verdad?
—Sí, Lecto I.
—¡Claro! Te reconocí y tu forma de escribir (mi letra), claro, a ti también, pero tu forma de escribir es muy particular.
Cómo me alegré, me recordaba, y además mi curiosa letra.
El examen prosiguió, una corrección y otra y finalmente la conversación.
—¿Qué te gusta hacer, Jessica?
—Me gusta leer _mucho_ y escribir _mucho._
—¿Qué lees, Jessica?
—Clásicos, literatura clásica.
—¿Has leído alguno en inglés?
Como me enorgullecí de ser tu mujer y sentirte a ti mi hombre, tú y nuestras lecturas en inglés. Te amo tantísimo.
—Sí, _A tale of two cities_ y ahora _Drácula_.
—Yo leí _Drácula_ cuando vi literatura inglesa, me pareció muy muy interesante.
Quería seguir hablando con ella, la sentía amena y cercana y cómo habría sido de otra manera, compartir un libro conecta hilos que se hacen color entre dos personas.
Mas terminó el examen dijo mi pronunciación de buena y me encargó hiciera mayor énfasis en algunas palabras y sonidos.
Salí más que revoloteando, tan tuya, tan repleta ¡Drácula! ¡Tú! ¡Nosotros! Fíjate, ahora somos estudiantes de literatura inglesa.
¡Cómo te amo!
Llueve como en celebración de la noche, y te siento, te siento en mí.

Unidos por Proust...

Proseguimos y ya no fue posible contenerme, Leonardo me miró y mi sonrisa se extendió tal como mi pregunta “¿¡Proust!? ¿Haces ensayo de Proust?” Alfredo dijo así era, siendo difícil y cuidadosa la tarea. Leonardo agregó _–sabe bien cuán clásica es su hermana–_  “sí, él lee _Un amor de Sean_” ¡nuestro libriro de Proust!!!! Y ya fui irremediable:
—Yo leí a Proust, y quiero tanto tanto más de él.
—Vaya, vaya, Jessica pero mirá, serás salvadora, ¡vertiale! Haber leído a Proust. Eres una dura.
(Mis risas nerviosas)
—Quiero más de Proust.
—Dime qué te parecen los celos del personaje principal.
(De eso el ensayo)
Naturalmente hablé de la escena en la plaza, y me emocioné tanto que desbaraté mis ideas, y dije organizaría para luego decirle.
Dije: “Tengo yo _Un amor de Swan_ cómo me dieron ganas de releerlo” “¡¿Lo tienes en físico?!” “Sí...” (mirada orgullosísima de Leonardo) “¡Nagüara, Jessica! Lástima que esté en Timotes!”
La conversación prosiguió y me sentía bien con Leonardo y Alfredo, hablamos de unos cuantos tópicos más, Alfredo aún me decía que debía buscar. Luego dijo, mientras hablábamos sobre el rudo semestre que atravesamos: “Uno al encontrarse frente a estos retos con las materias piensa: yo no sirvo pa’esto me pondré a limpiar calles (risas) pero es allí donde es muy importante saber quién es y estar seguro de ello porque sino uno tambalea y se cae a lo duro. Hay que conocer nuestros ritmos, saber que cada quien tiene uno distinto y que hay que fluir a ese modo, conocerse y saber que las capacidades crecen y crecen cuando uno se expande” Leonardo agregó que así era, dijo él sabía cuán difícil era tomar Francés, quise decir: difícil no, _très_ interesante. Y entonces se sentía una armonía entre los tres, estudiantes en medio de un libro de poesía, acaso siendo tocados por esos hilajes que nos sobrepasan.
Leonardo extendió un pequeño librito y pregunté qué será, cuando ya el tiempo de partir se aproximaba lo extendió a mí diciendo “no me gusta tanto el teatro”, me estaba haciendo un obsequio y no sabes cómo me pobló la felicidad, a pesar de ser un librito delgado y delicado. Sonreí y dije: ¡sí! Jamás me había dado un obsequio, me sentí tan hilada.
Del libro de poesía asaltó uno que nos señaló, lo leímos, es de una escritora venezolana ganadora de premio. El poema era bellísimo, el himno de una mujer a su soledad. Me pareció en parte Leonardo me decía _–conoce él que amigos aquí no tengo–_ está bien, una especie de ¡ánimo! Y se lo agradecí en esa lectura.
Terminamos y Alfredo me dijo podríamos también estudiar inglés, está él haciendo esos ensayos que a mí me decepcionaron el semestre pasado. Le dije como el profesor me dijo: ¿Es éste un poema? Reímos unánimes.
Tenía yo un examen oral de inglés por lo que nos dijimos adiós.
Subí cada escalón a pasitos de pájaro cantor.
Y ahora...

Jugando con palabras.

Acabo de terminar la cena (¡quesito!), ha parado la lluvia, no levanta ahora sino ánimos de llegar a tus brazos.
Tengo tanto que contarte.
A veces se ven repletos los días de formas tan inesperadas y se encuentra uno una sonrisa y en casa esquina, y el cabello hondea un infantilismo delicioso, inocente, se contenta el humor que hasta danza en pleno cruce de avenida.
Debo llegar al punto pero qué ternura jugar a las escondidas, traer una idea y dejarla volar, amarrar otra y luego ver como se desata ágilmente, uno no puede hacer más que mirar y sonreír con la nueva sonrisa de una vida apenas nacida.
Lo que quiero decir es que el día me ha hecho cosquillas.
Primeramente (pongo esta palabra para que me beses, pero acaso no juego con todas las palabras para llegar a tus besos...vayan los _–mis–_ bostecitos a saber) un acierto en francés y ser llamada _Claire,_ reír porque alguien dijo _“bello culo”_ en el idioma más refinado (Francés: _«beau cul»_) en lugar de decir _“mucho”_ (Francés: _«beaucoup»_).
Sí, entré y salí de Francés,vestida de rosa y blanco me sentía tan tuya, tan llena: todo podemos hacerlo.
Habrás adivinado que mis megas se desvanecieron en un abrir y cerrar de noche, pasé todo el día a intervalos de tiempo intentando recargar, pero la página se emparedó como _Venezuela,_ y nada pude hacer al final del día, pero, queda tanto por decirte.
En medio de mis intentos (¡Drácula! Ya no resisto la emoción) el sueño parecía querer jugar conmigo tal y como juegan los pajaritos entre las hojas secas. Igualmente vi a un encantador pajarito lleno de canto, el pecho infladote, los pasos ligeros.
Sí, tenía sueño porque mi despertar fue a las cinco de mañana.
Y bien, daban las 11.
Entré a Matemáticas, nos enfrentamos ahora al tema más difícil. Práctica práctica.
Salí hambrienta y helada. Las montañas aún desfilaban un manto blanco. Invierno.
Comí leve y rápida, Leonardo que llamaba, Alfredo quien hablaba. Estaban juntos preguntándome para estudiar Francés. Revolotee tan rápido como pude. Y Leonardo con el azul en sus ojos y el sueño de media tarde desfilando en su sonrisa. Alfredo y un “hola”. Los tres nos sentamos. Leonardo estuvo con nosotros diciendo “hagan su francés que yo leo”, y así fue. Me parece esa forma de estar presente era apoyo y protección, porque cómo dejar a su hermana con un amigo, _nono._
Alfredo me decía “las mujeres siempre tienen todo más bonito, mira esto Leo” y le mostró mis notas y yo que sonreía bajando la mirada, noté una sonrisa de orgullo en Leonardo “sí, ella es mi hermana”.
Continuamos y no estaba yo tan fuera de palabras, Alfredo explicaba y aclaraba, decidimos finalmente que todo marchaba bien, él pasará información y audios y así quizá debamos tomar otra lección el viernes.
Ya finalizada la sesión Leonardo se explayó mostrándonos el libro que leía y una frase en francés, curiosamente de Marcel Proust.
Sabrás únicamente tú como se iluminaron mis ojos, y patalee levemente a mi modo de niña clásica _–tu niña clásica–_ Alfredo dijo “Proust aún tengo que hacer un ensayo de Proust”, lo decía a tono de estudiante y yo que anhelaba tomar clases así: hacer un ensayo de Proust.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Primera vez de Silvana

Papi, me había quedado dormidita, estaba ya con los ojitos a sueños mientras te escribía 😳 pero déjeme y lo beso y le quito esa carita, nadie más existe, nadie más que usted 😍😍😍😍💋 ¿sabía, sabía? ¡Venga, venga!
*_muakata_* 💋❤ *_muakata_* 😍💋
Y continuamos...
El cine fue una fila llena de los parpadeantes ojos de Silvana —era su primera vez— junto a cada comentario de emoción y ansías.
Mas el trébol de cuatro hojas nos acompañó —tú y tú y tú— porque la película debía ser para mayores de 16 años (Silvana tiene 15) pero el chico pasó todos los datos sin pregunta o inconveniente.
Ahora faltaba una hora para entrar...
Silvana era la dicha en ojos color aceituna, miraba a su alrededor y describía a cada asistente —debemos hacer un relato—, preguntaba cómo era dentro, si comprábamos ya cotufas, y bueno, era lindo tener ese momento con ella 🙈
Llegaron las 6:10p.m., la sala se abrió, ya algunas cotufas estaban a medio comer...
Elegimos tomar los asientos a media sala: a nuestra derecha un grupo de amigos con inmensas ganas de gritos —eran festivos, shípi— y a nuestra izquierda una acaramelada pareja que no dejaba de abrazarse más y más, como dos cotufas revoloteando que se hacen una como por arte de beso 🍿
Luego de la publicidad —parecía en ese instante, y con todas las risas a modo venezolano que en esa sala de cine, en medio de anuncios de _Golden_ y _CheezWeez_: hubiéramos regresado a la Venezuela de antier, no existía nada más— la pantalla se puso negra pero el sonido no se inmutó 🌌... Comenzaba la película pero sin imagen...
Los gritos a bromas comenzaron...Venezuela sí que sí: “¡Chamo, ponla de nuevo; esto no es *_TNT_* para verla cortada!” “Pana, que ruede otra vez” “¡No más tortura!” “Se enfrían las cotufas; ¡que empiece otra vez!”
Y más y más risas *_#BochincheCinex_* *_#TuDesconex_* *_#VenezuelaYCotufas_* luego de 7 minutos *_¡BAM_!* 💫💥 recomenzó la película, todos aplaudían, hasta mis palmas bailaron, parecía toda la sala una inmensa familia de cinéfilos criollos; pensaba entonces en _El Venezolano_ y sonreía al formar parte de ello, pensaba en nuestra actualidad y más allá; no tenemos porqué comernos vivos unos con otros, debemos es armar bochinche unidos para que rueden esta película bien —ya shé, venezolanopalomitas—.
Ahora sí *_#It_*...
Risas se asomaron, así como saltos de asiento y ojos cubiertos; apreté muy fuerte a Silvana, así como ella a mí; comía yo palomitas cada que la música de fondo se intensificaba.
Termina la película y una gran sonrisa en cada rostro, la conversación de Silvana y _moi_ fue un repetido 🙈 wow 🙈.
El taxi entonces y la noche bañando a Mérida; _Mérida preciosa_.
Llegamos entonces, las chicas entre plancha y urbanidad, era viernes *_#RumbaResidentes_*
Marcharon finalmente, y Leonardo llamó informando las actividades para mañana —ir al Mercado—, comimos y aún hilabamos la noche.
Luego las escenas a redes y foto por foto y Silvana a cansancio; antes de dormir se disculpó por sus agravados comentarios, dije está todo bien abrazándola al final.
Intentaba hilarte muy bien cada escena pero desvanecí completamente enamorada en tus brazototototes —ME HACEN *TAAANTA* FALTA—, shípi, y eso fue, amor mío, hombre de mi vida ❤

domingo, 17 de septiembre de 2017

Por primera vez la casa se queda sin niñas

Bueño, mi vida...
El bus se llenó pronto, el camino fue pasivo, más las montañas fueron deslumbrantes.
Jamás había visto el páramo como hoy; repleto de frailejones, flores silvestres, vestidas de rosa y mora.
Las cordilleras no tenían final, parecían un abrazo entero, que abrigaba de colores el sentir.
Pasé el páramo sin sueter, porque en la maleta, debajo de muchas capas dormía el abrigo.
Silvana escuchaba melodía a mi lado.
Flores nacientes, el páramo era amarillo.
Vivía, resplandecía más allá de todo pudor nublado.
De veras, mi vida, jamás vi el páramo tan hermoso como este día.
En un punto mariposas blancas —¡tantas!— jugaban con pequeños frailejones, sí todas revolotean sobre ellos, coquetas niñas.
La primavera comienza en septiembre, octubre es de las flores, noviembre de los colores; ese el calendario de mí cordillera; definitivamente soy de las montañas.
Lamento haberme desviado...
Sin más, un bus llegó y partimos a Mérida, a maleta y risas —Silvana no paraba con sus ocurrencias—, mil historias, frases brotaban de mi ser, y entonces comprendía cómo es que era escritora.
Dormí unos instantes luego de contentarme por el saludo del follaje a cercanías de Mérida.
De llegada el sol era tierno, sólo abrazaba y aliviaba.
Estuvimos de pie al menos una hora, no iba ni venía bus para la residencia.
Finalmente tomamos uno y dimos las gracias a un caballero, bajamos de risa por todo el peso, dábamos dos pasos y debíamos parar, así de peso llevábamos.
La residencia era silencio y Silvana emoción y preludio, es su primera vez lejos, sólo conmigo.
Me vio arreglar cada maleta, y bailar con tonadas.
Mamá llamó juntó a Papá, la casa permanece sin las niñas decía Mamá en un tono adorador.
Preparé café y la cena, Silvana aprobó a muy buen ojo mi café, me observa con atención.
La complazco con una serie, pues nada de internet.
¿Puedes creer que volveré a pisar esta ciudad? Me emocionan los claveles de la facultad, por todas las florecitas me pregunto desde ya.
Durante el viaje una pareja no paraba de besos y mimos, Silvana reía y curiosa preguntaba si acaso esas serían mis atenciones para contigo, Sonreí y me delaté, a ti no te dejaría vivir sin mis besos.
Finalmente, Mucuruba, apenas a 40 minutos de Mérida, el trecho en el que llegas y aún quedan montañas, el momento en el que dices “Mérida espera”; tomé mi teléfono esperando llevarte regalos, traerte colores, y la toma allí, aunque luego olvidada y a mi estado traída.
Quiero que Silvana sienta bien, ahora se peina.
Me gusta mucho el queso derretido.
Te extraño sin medidas, es decir, con todas ellas, DEMASIADO.

lunes, 11 de septiembre de 2017

La película japonesa (1995)

Bueno, mi vida, esto comienza en nuestra cama, te lleno de masajes y como laca te rocío el cabello pero del amor de mis deditos, te amo, te amo, te beso, hay que descansar, eres muy fuerte pero no por eso menos consentido, dejame encargarme de ti, y amarte, arrullarte con mi amor hasta caer dormidos.
La película ha sido bellísima, sí, japonesa, y más que nada preciosísima: *_Susurros del Corazón (1995) —aún yo no nacía y tú hilabas las primeras literariedades—_*; la historia comienza con una alegre lectora, vivaz y elocuente, pero tierna y sentimental hasta el sonrojamiento.
Encuentra en cada libro de la biblioteca el nombre de un chico, sí, este chico ha leído exactamente los mismos libros que ella, sólo que poco antes, es decir, él primero.
Entonces piensa ella ése chico debe ser amable, pero...cómo será.
Busca cada registro hasta que consigue identificarlo, casualmente —quizá no por casualidad— el chico va a su escuela, y es ni más ni menos que uno al que ella tiene por malo, malo porque se rió de ella días antes —así como tú con mis medias matemáticas—, la risa fue de mera inocencia.
Ocurre que ella traduce canciones —justo como su amada traductora—, y complace a sus amigas, pero curiosea por la ciudad, aún pensativa de aquel chico; y es que es innegable, una vez que se han leído los mismos libros sólo puede ocurrir una vida misma, un hilaje mutuo, un destino de lectores al unísono —me alegra decir que puedo certificarlo—.
Entonces una tarde ella toma el tren, un gato toma asiento a su lado —¡sí, nuestra *Missy*!—, el gato le llevará a subir una colina, lugar de la ciudad que no conocía, dando finalmente con un tesoro —recordé nuestra pequeña librería, ¿la recuerdas?— ¡una tienda de antigüedades! Esta tienda es atendida por el abuelo del chico, y en este lugar ocurrirán cosas excepcionales, tales como la historia de amor de un reloj: allí está un monumental y clásico reloj, con muñecos que se mueven y canciones que les justifican, en particular hay una oveja, y a las 12 un príncipe, una vez que se tocan las 12 el príncipe ve a la oveja quien toma su verdadera forma, sí, la de una princesa, ambos pertenecen a distintos mundos, pero ambos viven por esa hora, las 12, el único momento en que pueden amarse sin miramientos.
También en la tienda encontramos el porte de un barón, pero con rostro de gato, los ojos del barón delatan historia y brillan de tal modo...ya pronto sabremos más.
Finalmente la chica encuentra al chico allí, mientras ella acaricia al gato y se debate por sus sentimientos y miedos.
Él la lleva al sótano, lugar donde encontramos los violines que él hace de sus manos, toca una tonada que la chica acompaña a canto, y entonces lo sabemos, no hay otra forma de vivir para esos dos.
Pero no se hace sencillo, él quiere ir a Italia a perfeccionar su modo con el violín, entonces ella se emociona y entristece sin distinción, pensar que se irá, que todo se deshilacha en un instante.
Él dice primero sólo serán dos meses, promete volver y contar todo lo que acontezca, ella asiente y entristece despidiéndose, sabiendo cuánto le quiere, entonces lo decide, sí, él sabe lo que quiere y va por ello, así mismo ella hará, irá a por ello, quiere ella ser escritora.
Transcurren dos meses arduos de trabajo para ella, quien no deja de escribir, la historia al terminar será evaluada por el abuelo del chico quien una noche nos reveló una esmeralda, aún en bruto, así nos dijo debíamos pulirnos y encontrar la esmeralda en cada uno.
Toma de protagonista al barón gato de la tienda, el tesoro del abuelo.
La historia va de una juguetería y esos gatos que nacen para amarse, el barón y Luisa, luego separados y finalmente hallados.
Termina el plazo, y ella llora cuando el abuelo dice ha sido hermosa, llora ella porque quiere ser mejor y muy buena, tal como el chico, el abuelo delata que ella muere de amor y admiración por su nieto.
El chico llega una mañana, ella no ha dormido, pero se ha dicho que hay que trabajar, contenta consigo, pensando en el chico.
Toman ambos la mañana no dejando de repetir que todo es como de sueño, estar juntos, luego de llamarse incesantemente desde su interior.
El chico la lleva en su bicicleta, deben subir la empinada colina, es difícil, él dice que debe hacerlo, que él la llevará hasta el final, pero ella se baja y le ayuda, dice que no quiere ser carga, juntos lo logran y montan de nuevo la bicicleta.
Llegamos al fin, y él dice ha todo surgido, pero debe continuar y ser mejor, ella lo mira y también confiesa, aunque él ya sabía lo de la historia, más ella continúa diciendo que todo es debido a él, que ahora lo sabe y le da las gracias con todo el cariño de su mirada; amanece.
“No sé cómo ni cuando y no sé qué te parezca pero quiero que te cases conmigo” —dice sin más, ella responde sonrojada, muda, los ojos parecen desbordarse.
“Sí”.
“TE AMOOOO” —y toda la mañana lo escucha, la abraza, se abrazan, ella los cubre a ambos con un sueter, y así termina.

domingo, 27 de agosto de 2017

La boda

Aún no logro comprender el por qué, la necesidad de embriagarse a tal punto para desvivir o vivir, y por qué comienzo de este modo y debe ser porque recuerdo el sinsabor de la noche, de cada hombre a gritos medios y risas tontas, felicidad pérdida, pasada que aún buscan y nunca alcanzan.
Daniela nos esperaba en su casa, mi cabello liso se hilaba al viento en un intento por tomar la ruta y llegar al destino.
Llegamos y el cielo quería decir algo, nublado y tímido, como niño con puchero.
Dentro esperaba Diego acomodándose al esmoquin, esperando que Daniela pusiera el corbatín.
Daniela y yo nos cerramos al cuarto, subiendo a nuestros tacones y riendo como niñas en medio de travesura; ajustamos nuestros vestidos y ahora veíamos cómo hilaria el maquillaje a nuestros ojos y labios, así y de a poco y cuidado terminamos a modo de princesas a por el baile.
Daniela emocionada salió a por los ojos de Diego, quien al verla despampanante sonrió orgulloso de dicha.
La madre de Daniela nos llamó preciosas y los pequeños sobrinos de Daniela abrían sus inmensos ojos brillosos.
Debo decir que hubo intento de conquista, y un enamorado desfiló incesante buscando atención y no fue sino Danielito, sí, el pequeño sobrino de Daniela, ya sabrás más de sus encantos.
El padre de Daniela encendió el auto, y las gotas comenzaban a caer llevándonos a la iglesia, como el reloj de la novia.
Nelsón esperaba por nosotros, de traje negro, junto a un jovencito que encanta a las niñas de 16 años.
Un saludo elegante para con todos, y luego sí, risas expectantes a por la novia, pero primero fue el novio, entrando emocionado desde la roja corbata, y entonces y luego de varias carrozas sí, la novia, Danis.
Daniela fue Dama de Honor, niños pequeños comenzaban el corte de entrada, con carteles como “Ahí (fue en realidad ‘Hay’) viene el amor de mi vida”.
Aplausos inundaron la iglesia, entonces Danis y su mirada de felicidad, conmovida con cada brillo de su velo.
Sonrió al verme y sonreí agradecida en cierto modo, ahora esa sonrisa brillosa no pertenece sino a su esposo.
La ceremonia duró más de lo que se podría esperar, en medio de tanto Nelsón hilaba leves líneas, entre ellas unas sobre el matrimonio y su real ser.
Se habló sobre lo innecesario de toda indumentaria, lo esencial son los novios, dijo entonces “Lo único que se necesita son los amantes, el *sí* recíproco”, pensé entonces en ti, en nosotros, en que desde hace tiempo entonces soy tu mujer.
Luego el significado del velo y por qué Danis lo usaba, pues después de todo el velo significaba pureza intacta, la virginidad con corona, y entonces sí, fui hecha tu mujer con mi velo y corona y llegué a ti así. Y lo sé 😳😳😳😳
En fin, Nelsón me dio su brazo, mi vestido rojo lucía al negro, pues Daniela tenía el brazo de Diego, los pasos eran cortos porque sabrás la delicadeza que requiere caminar a tacones.
Subimos a lo que sería la fiesta, luego de quitarnos los altos zapatos y hacer unas cuantas bromas sobre quién sería la siguiente en velo y sí, Daniela y sus risas.
La noche era fría, y is recepción fue en el hogar de la novia, globos rosas y blancos, telas rojas y brillos, y...tukkys.
Cada rincón estaba apresado de personas, y cada silla abultada, así que permanecimos de pie un buen par de horas, a la tierra y en medio de pasto.
Las personas no paraban de llegar, personas que el venezolanismo califica como “arroceros”.
En medio de esa ascendente cantidad llegaron dos viejos compañeros del liceo, Leidy, ya embarazada y como plazo para dar a luz, sí, hoy Domingo, a su lado Fucho, sí, su pareja, es curioso pues durante el Liceo Fucho calificaba a Leidy de maloliente y ahora no puede calificarla sino como la madre de su hijo, es curioso el modo de juego de la ironía.
Rey también llegó, el jovencito amigo de Nelsón y popular chico de entre las liceístas, a su lado un niño de la edad del Diez, que me generó inmensa simpatía.
Y así luego otro par de horas más, el Dj con mezclas de 2007 y los hombres ya ebrios y a gritos, miradas desabridas de mal gusto a cada mujer, y claro, no podía caminar porque si lo hacía sentía iba a ser abordada a ese mal aliento.
El animador jugó con los novios, y todos rieron aunque los borrachos gritaban y las mujeres *shhhhh* exclamaban.
Finalmente, hallamos mesa, y la música no era sino reguetón escarmiento, sí, tortura china.
Rey pidió bailar conmigo, y acepté porque el frío ya me calzaba los huesos.
Fuimos y el espectáculo fue de espanto, sí “perreo intenso”, Rey se asustó, yo dije “Aquí no bailo yo” así que Rey dijo que esperaría al merengue, que merengue sí debíamos bailar, y coincidí.
El merengue nunca llegó y el frío ya me tenía agotada, sólo observaba, rostros cansados y un caminar incesante, la novia entre regalos y fotos.
Un plato de comida y esa fue mi hora a las 12a.m.
Daniela quería ya algo de licor para animar la sangre, y “caleta” la consiguió, una botella de Canaima que no probé, pero que parecía hacer estragos en las gargantas de todos los demás.
Daniela comenzó a reír luego de un vaso, Nelsón enrojeció luego de uno, Fucho ya hilaba sin cesar luego de dos y Leidy servía mientras Enmanuel (así se llamará el bebé) pateaba para pedir silencio o más música.
En cambio yo sólo quería torta y besos de mi lunarcito para al fin dormir, sí, aún no encuentro sentido a fiestas así, trasnochar y desgastar y para qué.
Luego Rey se marchó, antes de irse charlé con el hermanito, pues ambos observábamos a un bello loro en su jaula, lo intentaban agitar unos niños, el niño y yo suspiramos aliviados luego de que lo dejaron quieto, reímos juntos en modo de Misión Cumplida.
Luego se fue.
La noche era aún más larga, mis párpados querían ya cerrar la función.
Pero la Canaima hacía lo suyo, y debía estar alerta por los demás quienes invitaban un trago que nunca llegó a mis labios.
Veíamos como bailaban, sin coordinación alguna, sin razón más que hacer hervir la sangre.
Llegó la 1 y 40 minutos y ya Nelsón cedía al sueño, y yo ni se diga, poco podía hacer para luchar con el sueño.
Caminamos por la noche, Diego y Daniela en pelea, pues Diego estaba harto de los tragos de Daniela y Daniela estaba cansada del “achante” de Diego.
Nelsón dijo en voz baja “Diego es como amargadito” pero yo pensé que sólo quería cuidar de Daniela, y comprendí pero nada dije porque el frío ya abrigaba la garganta.
Finalmente llegamos a la casa de Daniela, cerré mis ojos y me envolví como oruga, te dije buenas noches, y en besito, dormí sin más pero aún con frío.
La mañana comenzó con voces lejanas, y eran Diego y Nelsón y la madre de Daniela y los pequeños sobrinos.
Así me levanté y el desayuno inundaba la cocina.
Danielito se subía a mis piernas, llamándome a cada lugar, luego acariciando mi cabello.
Diego y Daniela guiñaban sus ojos al naciente galán, entonces Diego agregó que al despertar Danielito preguntaba y llamaba mi nombre.
Pensé y sonreí imaginando tu carita de consentidote diciendo “Jessica es mía, mía, mía”.
Finalmente era hora de partir, y abrazos a todos y el camino en sol de regreso, canciones leves.
Y quiero tortita porque no tuve ninguna.
Y...Te extraño *de ma si a dooooo*.
¿Cómo estuvo tu noche?
¿Qué hiciste?
¿Sabías que te amo?

domingo, 20 de agosto de 2017

Las artesanías

Ay, me encanta que te guste, mi vida 🙈😍💕💖
Todo me revolotea todito y mis manitos se ponen muy felices 🍭❤
Y a ver, a ver...
En la nevera yacían dos abandonados imanes, sin color ni son, o postre y amor.
Entonces Mamá sugirió que necesitaban compañía, y pensé ciertamente, amor queda todavía entonces tomé el fieltro (especie de tela lanuda), e hice los patrones y al tomar la aguja, entre cocida y cocida tenía la forma, luego era hora del relleno, y con mis deditos ocurrió, ya listas las hojas, y el amarillo era hora de juntar y otra vez la aguja y finalmente el imán tendría su pareja. Faltaban los puntitos negros, porque no hay piña sin pecas.
Y coincidí, *pim*.
Lista y la comunión, finalmente a la nevera.
Ahora...¿cómo se me ocurrió? Y bueno, los colores fueron los que me dijeron, shí.
Porque había mucho amarillo y el verde manzana que tanto me encanta, era una armonía que debía poner en marcha.
Y entonces la piña.
Y ay, te amo, mi Bob 😍💖
Nuestra piñita de amor 💚
Y bueno, las ideas y el gusto por esos detalles ha tenido varias etapas, de pequeña eran mis travesuras, de niña era pintar todo de colores, ya en crecimiento surgía en mi empeño por decorar muy bien la portada de cada cuaderno, y buscar decoraciones para las paredes de mi cuarto.
Ya luego con tener muchos zarcillos y pulseras.
Y la artesanía, ha estado allí, en mis trabajos de artesanía me empeñaba mucho.
Y desde entonces, aunque ahora es más encantador, porque mis manos tienen mayor canción y ocurre y todo toma su lugar y color.
Creo que la artesanía ahora está a pleno apogeo, shí, mi vida 💚❤

sábado, 19 de agosto de 2017

El panadero traicionado

Mi vida, olvidé mencionarte una escena: mientras comíamos la cena Leonardo nos cuenta sobre su visita a nuestra Tía en Chachopo, lo charlado y demás y algo impresionante surge.
En Chachopo había una panadería, es la que abastecía esa zona, bueno, la panadería cerró, ¿cuál fue la razón? Dar pan a los protestantes, ahora está preso en Mérida.
Él financió en cierta medida a los integrantes de las protestas, brindando pan y demás, ya como ocurrió el cese, lo buscaron y ahora su lugar está en el frío de la injusticia, tras unas rejas.
Ahora quien vende pan en Chachopo es otro de quién sabe qué manos.
Y es que es natural, para el pan hay que tener el don, amasar y crear armonía no es sencillo, no todos tienen el toque, y este nuevo dispensador de pan es soso para el paladar de los Chachoperos.
Leonardo dijo que eso lo confirmó Tía, pan como el de ése señor no habrá otro, y ahora luego del estrago sólo queda conformarse con un pan sin canción.
Y bueno, lo peor de la situación es que los habitantes de Chachopo luego de saber la noticia, y que nadie resguardaría la panadería no hicieron más que asaltarla, y sí, robaron lo que aún quedaba, el poco pan hecho y el resto de la harina.
Eso lo lamenté mucho, esas personas fueron alimentadas por la canción de esa panadería, por el señor de ese horno y cuál fue el modo de agradecimiento: nada más que desmantelamiento.
Sí, mi vida, eso fue increíble y triste.
Y ahora pienso nuevamente en ello.
Y bueno, shí, ya estoy en camita, amado mío.

Tertulia 19 de Agosto 2017

¡Mi vida!
Sé que es tarde y lo lamento; ¡el día ha estado repleto! 💕
Y por dónde comenzar...
Llegamos a casa a las 8 marcando la noche, finalmente fuimos a la Tertulia, y vaya, este día aún parece ilusorio, las risas y el dulcer, el buen sabor de estar despiertos, ¡y vivir! Es decir, realmente.
Y lo sé, ya voy a comenzar.
Dormimos por la tarde y es que nada es tan hermoso como cuando estoy en tus brazos y vivo de tus caricias.
Se colgó y desperté y entonces ¡hora del pan! Y cambiarme y buscar pantalón porque luego de varios espejos usar falda era ya innecesario; el presagio era la lluvia.
Silvana y yo emprendimos el viaje a *Las Castellanas* (la panadería de Casa de Tejas y por lo tanto la nuestra).
Al llegar la cola era prominente, aunque suave, llena de rostros comunales.
Silvana y yo y a ver si alcanzamos, la tarjeta en mi bolsillo azul y el dinero en la mano delgada.
Entonces llegó Alfredo (el amigo de Leonardo, estudia Idiomas igualmente, forma parte de los poetas también), fue cordial, y sonreímos; más y más personas, primos de Alfredo, casualmente los mismos chicos que se arreglaron mientras yo caminaba al pueblo, luego de mirarme a impresionar, son ellos de Maracay, y sí, apenas unos muchachitos.
Alfredo comenzó la charla, preguntado sobre Universidad y materias, revelándome emociones, pues él ha visto materias como Literatura Francesa, y claro, en francés, desde luego, y adivina qué ¡Victor Hugo! Y próximamente ¡Marcel Proust! Aunque claro, Alfredo no es clasicista, así que probablemente no comprendería mi emoción, o el brillo en mis pestañas.
Y así prosiguió, luego de que Silvana fue elogiada por la abuela de Alfredo debido a sus verdes ojos (sí, también la abuela llegó a por el pan), y así fue presentada a los jovencitos, el corazón apenas palpitante de Silvana desembocaba de emoción, todo su verdor lo decía.
Nuevamente la conversación y allí Silvana, ahora sí entró a la situación, los tres hablamos de anime, y pan cuando asomaba el aroma dulce de hogar.
Rápidamente llegamos al mostrador, y ya no había pan francés, pero aún daban salida los hornos, y justo cuando creímos perder *bam* ¡pan! y...¡dulce! Sin dudar ordené, feliz del aroma asenciente a los sentidos.
Salimos en felicidad, porque sí, incluso se encuentra en el pan.
Pienso en que sí Venezuela jamás será la misma, pero en medio de todo este desastre, se aprende a vivir de nuevo. A sentir el pan, y encontrar los colores.
Ya nos retiramos de *Las Castellanas*, y leves gotas caían en travesura del cielo, pensamos ¡Tertulia! pues ya en casa Leonardo nos animó a buscar el camino, no tomaría él, se quedaría en casa, y finalmente, luego de las *manitas* (sí, compré *manitas*, el pan dulce que es en forma de manita de dinosaurio, gordita y dulce, mis favoritas y mejores recuerdos de mis tardes con Mamá).
Nuevamente al ruedo, bajo la sombrilla y emprendidas a la poesía.
Llegamos y rostros conocidos, círculo pequeño pero repleto.
Me senté algo sonrojada, porque ya sabes, tu niña aún será penosita, y todas las miradas.
Y bueno, una canción y aplausos, y jamás adivinarás cuán hermosa sorpresa nos llevamos: ¡dos gatitos! Uno pequeño y recién curioso, tan tierno e inmenso, y otro ya en todas sus patitas y maduro en sus ronroneos, cariñoso, durmió en piernas y paseó por cariño entre el círculo, más el pequeño era un signo de interrogación andante y peludito, jugaba y buscaba a qué regazo asaltar, el punto de las canciones fue para mí ver al gatito preguntándose qué ocurre, ladeando sus pequeños bigotes de lado a lado.
La Tertulia seguía, y un poco de Lorca, otro tanto de Facundo Cabral (mi vida, te senti-pensaba sin cesar).
_Y para qué me pregunto tanto..._ _tararara_...
Leí y lo hice del teléfono, un poema y Timothy, confieso sentí recelo, por ya sabes es nuestro Timothy, finalmente la expresión del círculo fue una _o_ redondita, sí, impresión. Y los halagos, y ya no sabía qué hacer, sólo sonreía, con estos labios que tanto conoces.
Y sí, otro nivel literario dijeron, y sí, abrazame fuerte.
La Tertulia fue sentida este día, además de lo que he dicho quedan un par de sorpresas...
¡Poe! ¡SÍ! ¡RECITARON A POE! ¡NUESTRO EDGAR! El cuento fue: *El corazón delator*. Cuando se comenzó a declamar reconocía las líneas, sí, era Edgar, tenía que ser nuestro Poe.
Ya la emoción desbordaba en mí, para el final de la declamación me apretaba las piernas, y apretaba a Silvana, y mordía mis labios, *PUF* final, fue Poe y vaya, mi corazón era un millón, logré respirar entonces.
Prosiguió y finalmente todos hicimos un coro improvisado cantando _Que llueva café_...
Y luego, ay, mi vida, aquí mucho me emocioné, lo sé, ¿más?
Cantamos _Cielito lindo, canta y no llores porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones_... Sentía cuando tú me cantas, y me clamas como *mi cielo*, y cerraba los ojos, tarareando te besaba.
Salimos y un abrazo y beso, y llovía apenas mojando sin embargo más que el pueblo.
Tomamos la ruta y escuchaba a Silvana, y sí, es increíble escucharla, fascinada, elaboraba pensamientos tales como agobiarse la rutina y dejar de sentir y acostumbrarse, y oye, ahora que menciono a Silvana, sabes qué más pasó en la Tertulia ¡estaba Franco! Y debo decir ¡qué niño! Hiló un fantástico cuento, en voz de borrachos de un día común en su vida, realmente tenía frases como: _Me preguntaba al final de la noche, cuándo volvería a sentir esa felicidad, esa sensación colmada de empatia que me daban esos dos borrachos_.
Silvana ya llegando a casa se exaltaba mencionando esos detalles y Franco y miradas.
Llegar a casa fue un abrazo, Leonardo nos recibió contento junto al Diez, y cenamos, y luego cargar el teléfono y la película más tierna y risueña *Cigüeña: la historia que no te contaron*, me reí tanto con Missy a mi regazo, debes verla, amor mío.
Y ahora estoy aquí, y creo quiero pan con arequipe, y shí, te amo inmensamente.
Ay, mi vida, no podía meterme a la cama sin contarte todo esto, no veía la hora de llegar, sólo pensaba: ¡quiero contarle todo! Eso me emociona tanto, llegar a ti, y sentirlo contigo.
Te amo, te amo y te amo.
Y ya respiro luego de toda la emoción de esta redacción.
Silvana dijo una frase: Es lindo un abrazo y todo pero no hay nada como hablar.
Se refería a que las parejas se basan tanto en la física, el contacto sensual, olvidándose de lo primordial, conocer, ir más allá, hablar con el ser que vive contigo.
Y TE AMO.

viernes, 11 de agosto de 2017

Las artesanías de Jeca

La película fueron risas desprendidas como cantos, era una verdadera dicha de niña volver a la Galaxia de ese universo, igualmente la ternura tras unos ojos inmensos (el personaje de niño del grupo).
La manualidad comenzó en forma justo después, porque por la tarde me distraje fascinada en cada material, quise tomarme mi tiempo con cada uno, perderme en cada encaje y empezar de nuevo. Aunque sí hice un portalápices parecido a un delicado vestido.
En fin...
La noche era fría pero la pintura apaciguaba.
Tomé el pincel y lo primero fue un recorrido en el corazón del envase, dos capas y la tapa a la pintura también, mientras veía nuevamente la delicada preparación de los tacos, últimamente es todo un arte la cocina, Missy mientras el sartén ardía en cámara, se dormía y volvía a empezar.
Ahora sí, a por la decoración, recortar una verde flor para el tope, luego sí las medidas de cada tira y flor, y *pfff* al silicon, y con cuidado y ojo de artesana listo estaba, pegar siguiendo la línea, y ya estaba la primera fila, así con una segunda y tercera, y luego flores para la tapa y otro poco de amarillo, el contraste fue de maravilla.
Sólo restó entonces la letra para el café, con un marcador y mi mejor trazado *pim* dibujado el café al nombre, al final recortar granos y esparcirlos al lado del café, perfectamente decorado terminamos 💕 así el proceso y el acabado, y luego un beso y las cobijas al acto; cuánto te amo.

miércoles, 21 de junio de 2017

Escondidas

¿Vesh, vesh? 😍 si a ti te gusta a mi me encanta 💞
Y, y, el Diez se acaba de esconder, ha sido muy gracioso, verás:
Él siempre llega a las 12-12:30 de la escuela, y como casi siempre estoy en mí cuarto él viene y me visita, lo abrazo y charlamos. Hoy particularmente no sucedió así; creo cerré mis ojos unos instantes justo a las 12. Abrí nuevamente a eso de las 12:40. Escucho la voz del Diez, de inmediato me levanto, me escondo tras un pared, sólo dejando ver mi cabello, veo que Arnaldo habla con Mamá. Mi mirada de espía persiste, el Diez lo siente, me mira, me escondo un poco mas, ambos reímos, luego camina él y se oculta de mi mirada tras otra pared. Mamá nota el juego y se acerca a mí, sonríe y me abraza tomando mi cintura (siempre me ha gustado que haga eso 😳), “busque a Arnaldo”, así hago hasta que ríe sin cesar, lo abrazo y llevo hasta el punto de encuentro —mi cuarto—, le interrogo, es un tremendo en dulzura, lo miro inquisitiva, luego hago un puchero, me mira y dice “pero yo llegué ahorita por eso no vine”, reímos y me pregunta cuándo saldremos, le digo que a mí mejoría, se queda pensativo “ya estará bien” sonríe y así que ahora te escribo, mi vida.
Pero esas risas tuyas 🎶💞❤
Te adoro 🙈🙊

lunes, 19 de junio de 2017

Hambre

Será esto innecesario pero siento que si no te escribo me terminaré ahogando en lágrimas.
Ahora caen en silencio por mis mejillas, ahora mientras te escribo y veo la miseria directo a los ojos, su mirada es punzante, corta la garganta, así que no le hablo, sólo dejo que me humille, que descienda en mí, y desgarre lo que le convenga.
Ahora comprendo: hay gente muriendo en Venezuela, personas mueren de hambre a cada suspiro, de anochecer a mañana, de mañana a tarde. No exagero al decir que bien podría ser yo una de esas personas.
Porque justo en esta cena.
Disculpa, se me arrastran las palabras porque Arnaldo me ha abrazado tan fuerte que pensé me desprendería en sus brazos, y algo acabaría...
La cena ha sido dolorosa, como no había visto ninguna.
Las lágrimas aún se resbalan pero ni siquiera tengo fuerza para un quejido.
No sé a dónde se fue la vergüenza, pero lloro y Mamá me ve a lo lejos antes de cerrar su cuarto, nada dice, en todo caso qué podría decir...
Digo que vi la miseria directo a los ojos durante la cena porque sólo alcancé a un huevo medio, me pareció que el sol de la yema me hacia cosquillas en los labios, por un instante me sentí niña cuando poco importaba algo más que los colores, mas luego la yema terminó, y raspe sin cesar el sartén, hasta que ya no quedó nada, y mis párpados se inundaron con los labios aún sedientos...
Sí, la gente está muriendo en Venezuela, la gente se muere de hambre.
Me preguntó de qué otra forma se dibuja la muerte en estos instantes.
Mi cabeza duele.
No me animé a mirar a Arnaldo a los ojos antes de irse, siempre ha tenido una habilidad especial para ahondar en mi alma, me habría descubierto, habría visto a su hermana mayor llorar como infante, así como lloro ahora, pero no quise que me viera, porque debo ser fuerte por él, porque, lo siento, es que se hace difícil respirar y debo parar, porque los quejidos quieren escapar y huir lejos de mí, pero si permito que se vayan que quedará a mí.
Pero sus brazos, sus pequeños brazos, sus brazos de niño todo lo sabían, y como quise como debí llorar en sus brazos.
Pero soy la hermana mayor y le prometí comeríamos una ensalada de frutas, aún nos quedan dos días para ello, y, y...
La gente muere en Venezuela, nos estamos muriendo en Venezuela.
Muriendo porque un abrazo nos desgarra, porque la falta nos despedaza las ganas, porque el hambre baila con la dignidad un vals macabro que arrolla los pasos.
Sé que nada de esto es necesario, no quiero tú sientas ni siquiera un ápice de esto, porque eres maravilloso, porque tu vida es la que me alimenta el sentir y sin ti, sin ti qué sería de mí.
Debía escribirte porque si no, si no probablemente, ya no lo sé.
Te amo inmensamente, y la lágrimas se secan para que bailen unas nuevas, porque qué será de la vida sin el rocío de ellas, ¿cierto?

miércoles, 7 de junio de 2017

Ven, soplemos esta vela.

Porque cierro los ojos
y sueño conmigo soñando
en una cama
como si pudiese soñar para siempre
con una rosa blanca, que eres tú.
Eres un río que nunca dejó de fluir
pero luego terminó desbordándose.
¿Cómo escribir algo para dejarle claro al mundo que lo que ellos llaman amar y lo que yo siento por ti no es ni de lejos lo mismo?
Tú con tus enormes ojos de luna mirando a todas partes cuando te miro,
tú con tus ojos de cielo, mirándome fijamente, sin despegarse un segundo, cuando no me doy cuenta de que me miras.
Eres ideal para mí: no tienes ideales, ni yo tampoco, y el que se aparezca esperando que mis palabras hagan un concepto para que puedan adorarnos o envidiarnos, pierden su tiempo.
Miro a mi alrededor y nada se parece a ti ni a mí, no ando presumiendo mi felicidad, o mejor dicho exagerándola, que al final de cuenta, eso es lo que termina haciendo todo el mundo. Tenemos tanto por hacer, tanto de que hablar y tanto corazón para sentir, que perder el tiempo presumiendo y compitiendo con los otros o entre nosotros es algo que carece totalmente de sentido.
Yo veo más de ti en las nubes, en la brisa y en los árboles que lo que puedo ver en la palabra mujer. Porque no eres sólo una mujer, eres la belleza tierna que se cuela en todas las cosas que también eres tú.
Pocas cosas son tan tiernas como escucharte hablar cuando te sientes nerviosa y no se te entiende nada, y es tu voz la que puede comprenderse y sentirse, mas no tus palabras.
Qué belleza es que me cuentes tu día y saber que hay cosas existen sólo porque tú las escribes.
¿Cómo contarle al mundo la inmensidad de lo que eres si ellos mismos lo verán cuando vean la gran escritora que eres? Y saber que estoy contigo desde el comienzo me hace sentir indescriptiblemente afortunado.
¿Y si llegas a morir y la vida me arranca una de las cosas más bellas que me ha pasado? Pues en ese entonces mi tarea será contarle al mundo que tú exististe y que el hecho de que un ser tan bello habite la tierra es totalmente posible.
Eres pura, eres un ser inocente, me da tanto alivio ser yo quien te haya encontrado, poder cuidarte, acompañarte en cada florecer, lamer tus rocíos y empaparme en tus nubes. Volar sin alas se puede para el que ve dentro de tus colores.
Nunca supe lo que era ser hombre hasta que me di cuenta de que había nacido para protegerte, mis fuertes brazos son cuernos de márfil, y pobre de todo aquel que intente hacerte daño.
Te cuido y te protejo, hasta siento recelo a la hora decir tu nombre, miro a todos lados antes de pronunciarlo, porque cualquier cosa que comparta de ti es entregar un tesoro.
Incluso estoy pensando en no compartir este poema, es tan innecesario poner en palabras lo insondable, lo inmesurable, porque todas esas cosas eres tú. Y me siento afortunado de escribir este poema mientras estás a mi lado, dormida, sin saber que me dices entre balbuceos cuánto me amas. Y eso no lo recordaras mañana, y yo no podré olvidarlo.

Libros y flores

Me gusta cuando caminas entre libros, y piensas en mí, tal vez sintiendo con mi mano tu cintura, o tal vez sintiendo tu sonrisa al ver arder el verde sacudido con la brisa hasta llegar a mis ojos.
Aunque no me creas, a veces me siento solo, y empiezo a reírme imaginando que me dices que cómo puedo sentirme mal por los que pasan por mi vida y se van, si soy una de las cosas más bellas que le puede pasar a quienes van más allá, a quienes llegan al fondo de las hermosas cosas. No porque traten de analizarlas, sino porque su gran sensibilidad les hace comprenderlas.
He crecido mucho y aprendido mucho, pero aún me sigue erizando la piel el olor del pan y del café recién molido. Nunca he querido ser otra cosa, ¿para qué si al leerme quién puede decir que mi vida puede ser mejor? No porque tenga mucho, sabes perfectamente bien que soy obstinadamenre sobrio, porque siento que el silencio -y no desperdiciar palabras- es lo que le da sentido a lo que escribo. Pero, sabes que mi manera de sentir las cosas es tan honda que es imposible que exista algo mejor, porque cuando algo se siente con todos los sentidos, no puede ser mejorable.
El otro día vi a esta señorita, era pequeña y curiosa y seguramente es la primera persona que está leyendo esto, porque me adora y porque adora todo lo que hago, y se lo goza como nadie. Ella iba en un bus con una gigantezca flor que la hacía ver aún más pequeña y tierna, los enormes pétalos color atardecer, lejos de desvanecerla como si ese fuese el sol y ella un árbol, parecía integrarse a ella y hasta hubiese creído que nacieron juntas.
Tenía unas medias negras que la hacían ver deliciosamente fuera de lo común, me imagino que habrá quienes se reían o quienes lo asocien con algo de incitación sexual, pero tal vez soy el único en todo el mundo que la siente como realmente es y aprecia su belleza, y eso hace que me guste un poco más.
Por supuesto tenía un libro entre sus piernas pálidas que contrastaban con la noche de sus medias, y sus largas uñas golpeaban nerviosas la portada como si fuera Óscar Mazerath y su tambor de hojalata, y entonces pensé que tenías razón al reírte de mí, si a veces estoy solo, es porque las cosas que siento no son sentibles para todo el mundo, y eso es algo que olvido constantemente (lo especial que soy) hasta que tú me lo recuerdas.
Amanece y el sol se halla en una esquina de la ventana haciendo que las sombras de mis libros se dibujen como una obra de arte en la tela de la cortina. Es un hermoso día, quizá por las cosas que ya no existen y permiten que tenga respiración este poema.