Ahora sí, llegamos al examen oral, paso y solo estamos la profesoea y yo.
Me dice “Jessica?” (todo en inglés claro) y digo “Sí”.
Agregó:
—¿Ya te he dado clase antes verdad?
—Sí, Lecto I.
—¡Claro! Te reconocí y tu forma de escribir (mi letra), claro, a ti también, pero tu forma de escribir es muy particular.
Cómo me alegré, me recordaba, y además mi curiosa letra.
El examen prosiguió, una corrección y otra y finalmente la conversación.
—¿Qué te gusta hacer, Jessica?
—Me gusta leer _mucho_ y escribir _mucho._
—¿Qué lees, Jessica?
—Clásicos, literatura clásica.
—¿Has leído alguno en inglés?
Como me enorgullecí de ser tu mujer y sentirte a ti mi hombre, tú y nuestras lecturas en inglés. Te amo tantísimo.
—Sí, _A tale of two cities_ y ahora _Drácula_.
—Yo leí _Drácula_ cuando vi literatura inglesa, me pareció muy muy interesante.
Quería seguir hablando con ella, la sentía amena y cercana y cómo habría sido de otra manera, compartir un libro conecta hilos que se hacen color entre dos personas.
Mas terminó el examen dijo mi pronunciación de buena y me encargó hiciera mayor énfasis en algunas palabras y sonidos.
Salí más que revoloteando, tan tuya, tan repleta ¡Drácula! ¡Tú! ¡Nosotros! Fíjate, ahora somos estudiantes de literatura inglesa.
¡Cómo te amo!
Llueve como en celebración de la noche, y te siento, te siento en mí.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Ahora somos estudiante de literatura inglesa.
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