miércoles, 15 de noviembre de 2017

Jugando con palabras.

Acabo de terminar la cena (¡quesito!), ha parado la lluvia, no levanta ahora sino ánimos de llegar a tus brazos.
Tengo tanto que contarte.
A veces se ven repletos los días de formas tan inesperadas y se encuentra uno una sonrisa y en casa esquina, y el cabello hondea un infantilismo delicioso, inocente, se contenta el humor que hasta danza en pleno cruce de avenida.
Debo llegar al punto pero qué ternura jugar a las escondidas, traer una idea y dejarla volar, amarrar otra y luego ver como se desata ágilmente, uno no puede hacer más que mirar y sonreír con la nueva sonrisa de una vida apenas nacida.
Lo que quiero decir es que el día me ha hecho cosquillas.
Primeramente (pongo esta palabra para que me beses, pero acaso no juego con todas las palabras para llegar a tus besos...vayan los _–mis–_ bostecitos a saber) un acierto en francés y ser llamada _Claire,_ reír porque alguien dijo _“bello culo”_ en el idioma más refinado (Francés: _«beau cul»_) en lugar de decir _“mucho”_ (Francés: _«beaucoup»_).
Sí, entré y salí de Francés,vestida de rosa y blanco me sentía tan tuya, tan llena: todo podemos hacerlo.
Habrás adivinado que mis megas se desvanecieron en un abrir y cerrar de noche, pasé todo el día a intervalos de tiempo intentando recargar, pero la página se emparedó como _Venezuela,_ y nada pude hacer al final del día, pero, queda tanto por decirte.
En medio de mis intentos (¡Drácula! Ya no resisto la emoción) el sueño parecía querer jugar conmigo tal y como juegan los pajaritos entre las hojas secas. Igualmente vi a un encantador pajarito lleno de canto, el pecho infladote, los pasos ligeros.
Sí, tenía sueño porque mi despertar fue a las cinco de mañana.
Y bien, daban las 11.
Entré a Matemáticas, nos enfrentamos ahora al tema más difícil. Práctica práctica.
Salí hambrienta y helada. Las montañas aún desfilaban un manto blanco. Invierno.
Comí leve y rápida, Leonardo que llamaba, Alfredo quien hablaba. Estaban juntos preguntándome para estudiar Francés. Revolotee tan rápido como pude. Y Leonardo con el azul en sus ojos y el sueño de media tarde desfilando en su sonrisa. Alfredo y un “hola”. Los tres nos sentamos. Leonardo estuvo con nosotros diciendo “hagan su francés que yo leo”, y así fue. Me parece esa forma de estar presente era apoyo y protección, porque cómo dejar a su hermana con un amigo, _nono._
Alfredo me decía “las mujeres siempre tienen todo más bonito, mira esto Leo” y le mostró mis notas y yo que sonreía bajando la mirada, noté una sonrisa de orgullo en Leonardo “sí, ella es mi hermana”.
Continuamos y no estaba yo tan fuera de palabras, Alfredo explicaba y aclaraba, decidimos finalmente que todo marchaba bien, él pasará información y audios y así quizá debamos tomar otra lección el viernes.
Ya finalizada la sesión Leonardo se explayó mostrándonos el libro que leía y una frase en francés, curiosamente de Marcel Proust.
Sabrás únicamente tú como se iluminaron mis ojos, y patalee levemente a mi modo de niña clásica _–tu niña clásica–_ Alfredo dijo “Proust aún tengo que hacer un ensayo de Proust”, lo decía a tono de estudiante y yo que anhelaba tomar clases así: hacer un ensayo de Proust.

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