miércoles, 21 de junio de 2017

Escondidas

¿Vesh, vesh? 😍 si a ti te gusta a mi me encanta 💞
Y, y, el Diez se acaba de esconder, ha sido muy gracioso, verás:
Él siempre llega a las 12-12:30 de la escuela, y como casi siempre estoy en mí cuarto él viene y me visita, lo abrazo y charlamos. Hoy particularmente no sucedió así; creo cerré mis ojos unos instantes justo a las 12. Abrí nuevamente a eso de las 12:40. Escucho la voz del Diez, de inmediato me levanto, me escondo tras un pared, sólo dejando ver mi cabello, veo que Arnaldo habla con Mamá. Mi mirada de espía persiste, el Diez lo siente, me mira, me escondo un poco mas, ambos reímos, luego camina él y se oculta de mi mirada tras otra pared. Mamá nota el juego y se acerca a mí, sonríe y me abraza tomando mi cintura (siempre me ha gustado que haga eso 😳), “busque a Arnaldo”, así hago hasta que ríe sin cesar, lo abrazo y llevo hasta el punto de encuentro —mi cuarto—, le interrogo, es un tremendo en dulzura, lo miro inquisitiva, luego hago un puchero, me mira y dice “pero yo llegué ahorita por eso no vine”, reímos y me pregunta cuándo saldremos, le digo que a mí mejoría, se queda pensativo “ya estará bien” sonríe y así que ahora te escribo, mi vida.
Pero esas risas tuyas 🎶💞❤
Te adoro 🙈🙊

lunes, 19 de junio de 2017

Hambre

Será esto innecesario pero siento que si no te escribo me terminaré ahogando en lágrimas.
Ahora caen en silencio por mis mejillas, ahora mientras te escribo y veo la miseria directo a los ojos, su mirada es punzante, corta la garganta, así que no le hablo, sólo dejo que me humille, que descienda en mí, y desgarre lo que le convenga.
Ahora comprendo: hay gente muriendo en Venezuela, personas mueren de hambre a cada suspiro, de anochecer a mañana, de mañana a tarde. No exagero al decir que bien podría ser yo una de esas personas.
Porque justo en esta cena.
Disculpa, se me arrastran las palabras porque Arnaldo me ha abrazado tan fuerte que pensé me desprendería en sus brazos, y algo acabaría...
La cena ha sido dolorosa, como no había visto ninguna.
Las lágrimas aún se resbalan pero ni siquiera tengo fuerza para un quejido.
No sé a dónde se fue la vergüenza, pero lloro y Mamá me ve a lo lejos antes de cerrar su cuarto, nada dice, en todo caso qué podría decir...
Digo que vi la miseria directo a los ojos durante la cena porque sólo alcancé a un huevo medio, me pareció que el sol de la yema me hacia cosquillas en los labios, por un instante me sentí niña cuando poco importaba algo más que los colores, mas luego la yema terminó, y raspe sin cesar el sartén, hasta que ya no quedó nada, y mis párpados se inundaron con los labios aún sedientos...
Sí, la gente está muriendo en Venezuela, la gente se muere de hambre.
Me preguntó de qué otra forma se dibuja la muerte en estos instantes.
Mi cabeza duele.
No me animé a mirar a Arnaldo a los ojos antes de irse, siempre ha tenido una habilidad especial para ahondar en mi alma, me habría descubierto, habría visto a su hermana mayor llorar como infante, así como lloro ahora, pero no quise que me viera, porque debo ser fuerte por él, porque, lo siento, es que se hace difícil respirar y debo parar, porque los quejidos quieren escapar y huir lejos de mí, pero si permito que se vayan que quedará a mí.
Pero sus brazos, sus pequeños brazos, sus brazos de niño todo lo sabían, y como quise como debí llorar en sus brazos.
Pero soy la hermana mayor y le prometí comeríamos una ensalada de frutas, aún nos quedan dos días para ello, y, y...
La gente muere en Venezuela, nos estamos muriendo en Venezuela.
Muriendo porque un abrazo nos desgarra, porque la falta nos despedaza las ganas, porque el hambre baila con la dignidad un vals macabro que arrolla los pasos.
Sé que nada de esto es necesario, no quiero tú sientas ni siquiera un ápice de esto, porque eres maravilloso, porque tu vida es la que me alimenta el sentir y sin ti, sin ti qué sería de mí.
Debía escribirte porque si no, si no probablemente, ya no lo sé.
Te amo inmensamente, y la lágrimas se secan para que bailen unas nuevas, porque qué será de la vida sin el rocío de ellas, ¿cierto?

miércoles, 7 de junio de 2017

Ven, soplemos esta vela.

Porque cierro los ojos
y sueño conmigo soñando
en una cama
como si pudiese soñar para siempre
con una rosa blanca, que eres tú.
Eres un río que nunca dejó de fluir
pero luego terminó desbordándose.
¿Cómo escribir algo para dejarle claro al mundo que lo que ellos llaman amar y lo que yo siento por ti no es ni de lejos lo mismo?
Tú con tus enormes ojos de luna mirando a todas partes cuando te miro,
tú con tus ojos de cielo, mirándome fijamente, sin despegarse un segundo, cuando no me doy cuenta de que me miras.
Eres ideal para mí: no tienes ideales, ni yo tampoco, y el que se aparezca esperando que mis palabras hagan un concepto para que puedan adorarnos o envidiarnos, pierden su tiempo.
Miro a mi alrededor y nada se parece a ti ni a mí, no ando presumiendo mi felicidad, o mejor dicho exagerándola, que al final de cuenta, eso es lo que termina haciendo todo el mundo. Tenemos tanto por hacer, tanto de que hablar y tanto corazón para sentir, que perder el tiempo presumiendo y compitiendo con los otros o entre nosotros es algo que carece totalmente de sentido.
Yo veo más de ti en las nubes, en la brisa y en los árboles que lo que puedo ver en la palabra mujer. Porque no eres sólo una mujer, eres la belleza tierna que se cuela en todas las cosas que también eres tú.
Pocas cosas son tan tiernas como escucharte hablar cuando te sientes nerviosa y no se te entiende nada, y es tu voz la que puede comprenderse y sentirse, mas no tus palabras.
Qué belleza es que me cuentes tu día y saber que hay cosas existen sólo porque tú las escribes.
¿Cómo contarle al mundo la inmensidad de lo que eres si ellos mismos lo verán cuando vean la gran escritora que eres? Y saber que estoy contigo desde el comienzo me hace sentir indescriptiblemente afortunado.
¿Y si llegas a morir y la vida me arranca una de las cosas más bellas que me ha pasado? Pues en ese entonces mi tarea será contarle al mundo que tú exististe y que el hecho de que un ser tan bello habite la tierra es totalmente posible.
Eres pura, eres un ser inocente, me da tanto alivio ser yo quien te haya encontrado, poder cuidarte, acompañarte en cada florecer, lamer tus rocíos y empaparme en tus nubes. Volar sin alas se puede para el que ve dentro de tus colores.
Nunca supe lo que era ser hombre hasta que me di cuenta de que había nacido para protegerte, mis fuertes brazos son cuernos de márfil, y pobre de todo aquel que intente hacerte daño.
Te cuido y te protejo, hasta siento recelo a la hora decir tu nombre, miro a todos lados antes de pronunciarlo, porque cualquier cosa que comparta de ti es entregar un tesoro.
Incluso estoy pensando en no compartir este poema, es tan innecesario poner en palabras lo insondable, lo inmesurable, porque todas esas cosas eres tú. Y me siento afortunado de escribir este poema mientras estás a mi lado, dormida, sin saber que me dices entre balbuceos cuánto me amas. Y eso no lo recordaras mañana, y yo no podré olvidarlo.

Libros y flores

Me gusta cuando caminas entre libros, y piensas en mí, tal vez sintiendo con mi mano tu cintura, o tal vez sintiendo tu sonrisa al ver arder el verde sacudido con la brisa hasta llegar a mis ojos.
Aunque no me creas, a veces me siento solo, y empiezo a reírme imaginando que me dices que cómo puedo sentirme mal por los que pasan por mi vida y se van, si soy una de las cosas más bellas que le puede pasar a quienes van más allá, a quienes llegan al fondo de las hermosas cosas. No porque traten de analizarlas, sino porque su gran sensibilidad les hace comprenderlas.
He crecido mucho y aprendido mucho, pero aún me sigue erizando la piel el olor del pan y del café recién molido. Nunca he querido ser otra cosa, ¿para qué si al leerme quién puede decir que mi vida puede ser mejor? No porque tenga mucho, sabes perfectamente bien que soy obstinadamenre sobrio, porque siento que el silencio -y no desperdiciar palabras- es lo que le da sentido a lo que escribo. Pero, sabes que mi manera de sentir las cosas es tan honda que es imposible que exista algo mejor, porque cuando algo se siente con todos los sentidos, no puede ser mejorable.
El otro día vi a esta señorita, era pequeña y curiosa y seguramente es la primera persona que está leyendo esto, porque me adora y porque adora todo lo que hago, y se lo goza como nadie. Ella iba en un bus con una gigantezca flor que la hacía ver aún más pequeña y tierna, los enormes pétalos color atardecer, lejos de desvanecerla como si ese fuese el sol y ella un árbol, parecía integrarse a ella y hasta hubiese creído que nacieron juntas.
Tenía unas medias negras que la hacían ver deliciosamente fuera de lo común, me imagino que habrá quienes se reían o quienes lo asocien con algo de incitación sexual, pero tal vez soy el único en todo el mundo que la siente como realmente es y aprecia su belleza, y eso hace que me guste un poco más.
Por supuesto tenía un libro entre sus piernas pálidas que contrastaban con la noche de sus medias, y sus largas uñas golpeaban nerviosas la portada como si fuera Óscar Mazerath y su tambor de hojalata, y entonces pensé que tenías razón al reírte de mí, si a veces estoy solo, es porque las cosas que siento no son sentibles para todo el mundo, y eso es algo que olvido constantemente (lo especial que soy) hasta que tú me lo recuerdas.
Amanece y el sol se halla en una esquina de la ventana haciendo que las sombras de mis libros se dibujen como una obra de arte en la tela de la cortina. Es un hermoso día, quizá por las cosas que ya no existen y permiten que tenga respiración este poema.